En algún momento de nuestra vida, empezamos a aceptar una realidad que siempre ha estado presente: No siempre vamos a caerle bien a todo el mundo. Lo se, parece obvio, pero no creo que seamos realmente honestos y coherentes cuando nos encontramos con situaciones así. Estamos educados en una sociedad en la que, en general,  nos cuesta decir que no. Miedo al rechazo, a no gustar, a no ser aceptados,…En el fondo, todos queremos caer bien o gustar.

¿Por qué nos cuesta tanto decir que no y por qué nos sentimos tan culpables cuando lo decimos? Es normal que tengamos en cuenta a la otra persona, la relación que tenemos con el otro y el contexto en el que se produce la situación.

Lo primero que hacemos es valorar la importancia que tendrá dar un o un No. Lo complicado es cuando no nos vemos capaces de decir No. Debemos ser libres para poder contestar cualquiera de las dos opciones y no ser esclavos de ninguna de ellas. Si entramos en ese hábito de ser esclavos de nuestra respuesta, lo más probable es que aparezca la culpabilidad. Por un lado por no hacer aquello que los demás esperan o por no hacer lo que realmente quiero y deseo hacer con mi tiempo. Ahí entramos en un estado de juicio hacia uno mismo en el que corre peligro nuestra autoestima.

Cuando dices a otras personas, asegúrate de que no te estás diciendo No a ti mismo. – Paulo Coelho.

Desde pequeños nos han limitado y nos han prohibido hacer cosas diciéndonos NO cuando nos estaban educando nuestros padres y profesores. Así nos hemos acostumbrado a tener una sensación negativa cuando lo recibimos de alguien. Cuando recibimos esta respuesta, es importante que trabajemos la asertividad y la empatía para entender que es tan solo una forma de contestar y no una actitud de rechazo..

Si hay un secreto del éxito, reside en la habilidad de ver el punto de vista de la otra persona, así como desde el propio.-Henry Ford.

Cuando sabemos interpretar lo que sentimos, y lo que queremos, es fácil dar una respuesta sincera, siendo flexibles y adaptándonos a las relaciones de forma sana, sin perder la cualidad de ser uno mismo.

Si respondemos desde el ego, será una respuesta que encierra la necesidad de identificarse con el grupo y sentirse aceptado por otros, perdiéndose un poco incluso la esencia e identidad individual de la persona.

También están los que se creen diferentes y quieren manifestar de forma exagerada esa diferencia, dejando claro su exceso de ego y dejando de lado lo que realmente quieren ser o hacer de verdad.

Una cualidad que hace más fácil las relaciones, es la asertividad. Cuando somos personas asertivas somos capaces de expresarnos de forma cómoda sin agredir al otro, respetándonos a nosotros y al otro. Es una herramienta de comunicación que tendríamos que trabajar en todas las relaciones que tengamos.

Si no tienes empatía y relaciones personales efectivas, no importa lo inteligente que seas, no vas a llegar muy lejos. -Daniel Goleman.

En resumen:

1. Deja de tener miedo a decir NO.  Si te sientes insegur@, puedes practicar durante una semana y decir NO a todo los planes que te orfrezcan, aunque te apetezca ir, primero da esa respuesta y luego cuando pasen un par de minutos di que sí, que te lo has pensado mejor y que te apetece el plan.

2. Si te sientes mejor, da una explicación (aunque no deberías obligarte a darla siempre, sobre todo, si no te preguntan).

3. Deja de sentirte culpable, y antes de contestar, analiza que es lo que te apetece realmente.

4. Aprende a recibir los NO de forma empática.

5. Se asertivo a la hora de dar una respuesta, piensa en ti y en la otra persona.

6. Prioriza. Tu tiempo es lo más importante. Elige la mejor manera de emplearlo.